lunes, 6 de abril de 2009

Debate sobre ética

A partir de una serie de entradas sobre el relativismo moral del blog A bordo del Otto Neurath de Jesús Zamora Bonilla ha surgido un debate largo e interesante y que deriva constantemente hacia cuestiones relacionadas.

Creo que podemos dar espacio en este blog a que se debata cada tema por separado enlazando las entradas. A esta respuesta responde juanantonio con la suya:

Sursum corda!

Me parece bien tu propuesta. Podemos abrir el debate en tu blog, aunque no dejemos por ello de contestar a los comentarios que aparezcan aquí a bordo. Invitaría, además, a todos los que estén interesados a que participen.

Aunque, cuando proponía aislar cuestiones no pensaba tanto en grandes temas como en argumentos concretos. Creo que, aunque sería muy deseable abordar cuestiones por separado, es prácticamente imposible, por el carácter holístico de la filosofía. Pero seguramente merece la pena intentarlo.

Mi propuesta entonces sería la siguiente.

Primero habría que formular lo menos ambiguamente posible la cuestión principal.

Lo que estoy interesado en discutir, y creo que era la cuestión fundamental que nos planteábamos (aunque admito otras formulaciones de la cuestión u otras sugerencias) es si qué es bueno o malo es algo objetivo y determinable racionalmente. Creo que las posturas que se estaba defendiendo son:

- La mía: yo sostengo [A) objetivismo o realismo agatológico] que lo bueno y malo son propiedades objetivas o reales de las cosas, es decir, que hay cosas valorables y deseables en sí mismas (no sólo como medio, o de forma relativa a algo que ya no pueda calificarse de objetivamente bueno), y [B) racionalismo o intelectualismo moral] que esto sólo puede dirimirse racionalmente, por lo que un ser racional debe (en sentido lógico o teorético) reconocerlas como tal, si aplica correctamente la capacidad racional, es decir, que debe reconocer valores objetivos y considerarlos, en consecuencia, intrínsecamente deseables o queribles.

- Una posición alternativa (que yo creo que era la subyacente a los que defendéis una posición “relativista”) sostiene [A) no-objetivismo o relativismo agatológico] que lo bueno y malo no es una propiedad objetiva o real de las cosas, sino que es una cualidad “subjetiva” que los humanos (por ejemplo) atribuimos a las cosas, y que depende de nuestra naturaleza biológica concreta y, [B) sentimentalismo o “emotivismo” moral] que a nivel psicológico, depende de nuestra emotividad, al menos en los valores últimos, por lo que no es racionalizable determinar qué es intrínsecamente bueno.

Evidentemente, en cada una de estas tesis se mezclan diferentes tesis que no tienen por qué ir unidas. Así, por ejemplo, un objetivismo agatológico, que crea que existen bienes objetivos, puede ir unido a un sentimentalismo, es decir, que crea que sólo las emociones pueden determinar qué es objetivamente bueno; y un relativismo agatológico puede no ir unido a un emotivismo (porque, por ejemplo, que sostenga que las emociones son tan irreales como los valores, meros epifenómenos, o lo que sea).

Por tanto, se podría aislar al menos las siguientes cuestiones:

a) La cuestión ontológica: ¿existen valores o bondades? ¿Son los valores propiedades reales u objetivas de las cosas? Esto implica varias cuestiones específicas, como si la realidad es natural, o mental o mezcla de ambas cosas; si lo natural (o lo mental) es de un tipo u otro. Porque, por ejemplo, un naturalismo no tiene por qué ir unido a la tesis reduccionista de que lo que realmente existe es lo que determine la mecánica, sino que existen, realmente, animales, sociedades, etc, con sus propias cualidades ontológicamente irreducibles a mecánica. O, el mentalismo o subjetivismo, puede ser también reduccionista (si defiende, por ejemplo, que las actividades “superiores” como la razón o la volición son reducibles a actividades más básicas).

b) La cuestión epistemológica. ¿cómo conocemos? ¿qué criterios hay para determinar la verdad? Será prácticamente imposible tratar la cuestión ontológica sin implicar a la cuestión epistemológica, aunque no son la misma, obviamente. Un materialista puede ser racionalista epistemológico, y un mentalista puede ser empirista (como lo fue Berkeley).

c) La cuestión psicológica, o mejor, psicológico-trascendental, que se plantea qué relación hay entre las diferentes facultades mentales o psíquicas (Sensiblidad, Emotividad, Voluntad, Conocimiento...). Esta cuestión, por cierto, no es propia de la psicología “científica” o empírica, tal como no lo es la epistemología. La epistemología nos dice cómo debemos pensar. Al menos en principio, un reduccionismo ontológico no tiene por qué conllevar un reduccionismo epistemológico, ni éste un reduccionismo psicológico. El análisis psicológico-trascendental es una especie de lógica de la psíquica, como la epistemología lo es de la ciencia. Por supuesto, esto es “al menos en principio”, porque podría ser que fuera inconsistente defender algo en epistemología con otro algo en ontología, por ejemplo.

Estas son las cuestiones que yo propondría. Reconozco que ya la propuesta de determinadas cuestiones puede condicionar la discusión, así que espero tus propuestas alternativas o las de cualquier otro que esté interesado en participar.





1. Creo que podemos comenzar el debate por la cuestión epistemológica:

¿cómo conocemos? ¿qué criterios hay para determinar la verdad?

Lo que digamos del mundo es algo que está en nuestro conocimiento. Debemos tratar, por lo tanto qué es conocer, cómo conocemos, qué es la verdad y qué criterios tenemos para determinarla.

4 comentarios:

juanantonio dijo...

Sursum corda!

Voy a enumerar una serie de proposiciones que considero correctas, algunas de ellas sacadas de lo que tú dices, otras creo que se deducen fácilmente de las tuyas (tú dirás).

1) Digo que los humanos actúan por fines y valores ya que ésa es la regla de su comportamiento, pero NO obviamente que todos actúen según una regla extrínseca. (…) hablar de algo bueno o correcto y que no sea conforme a los fines y valores propios equivale a decir que lo es con respecto a los fines o valores de otro u otros.De acuerdo. Esta es la tesis de que cada ser individual tiene sus propios fines, dada su naturaleza, y no tiene que desarrollar otros extraños a su naturaleza. No conozco ningún racionalismo ético que haya negado esto. Piensa en Platón o Aristóteles: cada ser está capacitado para unas funciones, el desarrollo de las cuales significa su perfección y felicidad.

2) [Defino el bien y el mal] diciendo que bien es el estado o actividad propia de algo y mal su contrario o contrarios. Así la vida es un bien y lo es ver, bailar, estudiar sobre la ética…De acuerdo. Es la tesis de que cada ente actúa de acuerdo con su naturaleza, y cuando tiene potencialmente una naturaleza que puede desarrollar (como la vida, la inteligencia, el placer…) actúa por desarrollarla, y eso es su bien. Aquí das una definición objetiva de Bien, basada en el concepto de Acto o Actividad, exactamente igual que los aristotélicos (y cualquier racionalista).

Dices: Ten en cuenta que los que hablan de fines, valores y sentidos correctos absolutos deben hablar de una Naturaleza o de Dios de modo que el bien sea seguir sus designios.

Esto no es inconsistente con lo anterior, si se entiende correctamente. Los designios de la Naturaleza o los de Dios son precisamente que cada entidad actúe de forma que alcance sus fines propios. Decir que los dictan Dios o la Naturaleza es simplemente decir que es objetivo que a tal ente le corresponden tales fines. Dado que muchas veces no descubrimos claramente cuales son esos fines que nos corresponden se han dado siempre códigos morales que nos dicen qué nos corresponde. Como decimos a los niños que no les conviene comer muchas golosinas.

3) no decide por lo que realmente resultará sino por lo que cree que resultará (…) Luego si alguien decide suicidarse o ir a la guerra sabe que morirá o que podrá morir, y cumplirá su deseo subjetivamente, por mucho que la consecuencia real sea un mal objetivamente De acuerdo, uno actúa conforme cree, y no conocemos lo que será. Por eso nos podemos equivocar y elegir lo que es objetivamente malo para nosotros mismos (como dices).

4) Añado yo: dado que ciertos individuos tienen características similares, en lo que se refiere a esas características es bueno para ellos determinadas cosas por igual.

Tú, en cambio, dices: Lo que negaré es que exista ningún fin o valor que no sea individual y por lo tanto que los valores o fines universales sean objetivos.¿Por qué? Aunque los fines sean individuales, dado que ciertos individuos (los de la misma especie, grupo, etc) tienen características naturales en común, se sigue que les corresponderán ciertos fines iguales, aunque otros sean particulares, dependiendo de que cada uno tiene carácterísticas individuantes.
Según tú la vida es un valor para los vivos. De la misma forma, saber es un bien para los que tienen la capacidad de saber. Etc. Esto es todo lo que dice el racionalista. No dice que todos los individuos tengan exactamente los mismos fines (salvo en sentido general: la perfección mayor posible).

Resumiendo: es bueno ser activo y no padecer. Cada ente, por su naturaleza, tiene unos fines o bienes propios. Pero en la medida en que dos entes son similares en una propiedad, tienen los mismos fines o bienes en lo que respecta a esa propiedad.
Estas tesis se llaman Realismo Ético. Si añadimos que esos fines pueden encontrarse racionalmente, estudiando la naturaleza de los seres, se trata de la tesis del Racionalismo (meta)ético. Si añadimos que en la especie homo (y otras similares que existan) la capacidad más prominente es la razón, entonces tendrán como fin desarrollar principalmente esa capacidad. A esto se le llama Intelectualismo moral.


Dejo la cuestión Normativo – Descriptivo para otro momento, porque prefiero que no discutamos de todo a la vez.

Sursum corda! dijo...

juanantonio:

Exacto: 1 y 2 son de la Etica de Aristóteles, me ahorro las citas, pero creo que está disponible en cervantesvirtual.

Sin embargo dices en respuesta a una frase mía:

Sc!: "Ten en cuenta que los que hablan de fines, valores y sentidos correctos absolutos deben hablar de una Naturaleza o de Dios de modo que el bien sea seguir sus designios."

ja: "Esto no es inconsistente con lo anterior, si se entiende correctamente. Los designios de la Naturaleza o los de Dios son precisamente que cada entidad actúe de forma que alcance sus fines propios."


Pero los fines propios de distintos seres pueden entrar en conflicto.

Es un absurdo lo que se puede también llamar relativismo moral y que se afirma como que a unos les puede disgustar ser libres aunque a nosotros nos parece un deseo irrenunciable y objetivo.

Tú, juanantonio, discutiste eso en alguna entrada en el blog de Jesús Zamora pero no me pongo a buscarla ahora. Era aquello de si alguien podría decidir ser esclavo. Y aunque no estuve de acuerdo con tu conclusión pues uno podría libremente entrar en la cárcel y perder su libertad a partir de ese momento, estoy de acuerdo en que todos los seres humanos compartimos los mismo fines en un sentido formal, es decir: en que cada uno subordinamos nuestros actos a conservar y acrecentar nuestra vida.

La diferencia consiste en que se trata de nuestra vida individual inmediatamente o mediatamente cuando se trata de una decisión racional. En los casos de mero instinto me remito a la explicación evolucionista.

NO HAY un fin compartido a priori por todos los seres y el fin del león es comerse a la gacela porque su fin es su vida de león o la de sus hijos leoncitos. Mientras, el fin de la gacela es que no se la coma el león aunque éste y sus hijos mueran de hambre.

Es universal que cada ser vivo tiende a conservar y aumentar su vida y su felicidad, aunque eso signifique disminuir o suprimir la vida de otros seres vivos o sus felicidades. Y la única restricción -que la hay y es la base de toda forma de cooperación o de no destrucción mutua- consiste en que la destrucción de otros no redunde en la destrucción propia, porque lo que eliminará ese comportamiento será la destrucción del que lo tenga, no la de sus otras víctimas.

El problema de una moral absolutista es que así carece de sentido hablar de fines universales porque no hay seres universales sino sólo particulares y decir que al cocodrilo le corresponde comerse al ñu no es consolador para el ñu, salvo que sea un ñu seguidor de Leibniz y el mejor de los mundos posibles.

Por otra parte, no está claro en muchos casos que algo sea conforme a unos fines absolutos. Y no sólo porque no está claro en qué mejora el mundo con los cocodrilos que no mejore con los ñus de forma que éste sea el mejor de los mundos posibles frente a otros que no tengan cocodrilos comiendo a ñus. También es posible dudar entre si es mejor algo ahora o más, pero más tarde, si se debe supeditar A a B o B a A.

El mundo tiene mucho de aventura y de apuesta sin que siempre se pueda decir que una acción lleva al mejor fin.

ja: "Dado que muchas veces no descubrimos claramente cuales son esos fines que nos corresponden se han dado siempre códigos morales que nos dicen qué nos corresponde."

Estás dando la misma respuesta de Tomás de Aquino acerca de por qué es necesaria o conveniente la fe pues si sólo los sabios conocieran el fin último del hombre, la mayoría no será feliz.

En realidad es la misma respuesta en estructura de quienes dicen que los instintos son necesarios pues a lo largo de la evolución ha sido necesario salvarse del peligro antes de conocer racionalmente que algo es un peligro.

Pero no estamos diciendo que unos padres no puedan marcar a un niño sus normas de conducta pues en eso consiste el aprendizaje, o que unas personas no puedan proponer o incluso imponer normas a otras por el bien de todos, pues eso es lo que hace el legislador y los tribunales con los delincuentes. Se trata de que, si unos determinados fines entran en conflicto con otros de manera radical, no hay término posible de acuerdo salvo la reformulación de los fines e intereses o la desaparición de los contendientes o de parte de ellos.


ja: "De acuerdo, uno actúa conforme cree, y no conocemos lo que será. Por eso nos podemos equivocar y elegir lo que es objetivamente malo para nosotros mismos"

Si hemos visto que la propia vida es un bien y que la felicidad en el cumplimiento de las acciones propias de la vida es un bien, no parece que podamos llegar a contradicciones. Sin embargo la felicidad y al vida no siempre son compatibles y por varios motivos. El primero y más obvio, porque la vida se nos acaba o se nos deteriora y eso va contra nuestra felicidad. Un enfermo que sufra dolores insoportables o que padezca un estado tan miserable que prefiera la muerte a ese estado tratará de buscar su mejor fin muriendo ya que la vida se termina o es incompatible con la felicidad.

El segundo, porque la felicidad es algo instintivo y no racional. Uno puede creer algo y estar equivocado y un ser vivo puede tener un instinto que le haga sentir placer en aquello que lo destruye, como es el caso de toxicómanos o psicópatas. Podrías argumentarle que si se droga acabará pronto con su vida y te contestará seguramente que eso no le importa pues busca un placer que sólo obtiene con la droga. O quizá alguien arriesga su vida en actividades que le resultan placenteras y en ocasiones puede perderla y lo sabe, pero aún así las escoge.

También tenemos buenas razones para creer que una sociedad democrática y que arregla sus conflictos de manera dialogada permite desarrollar las máximas potencialidades de cada individuo y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo en muchas ocasiones a lo largo de la historia los conflictos violentos han desgarrado a las sociedades y han causado miles o millones de muertos y enormes destrucciones materiales. Y aún así no podemos convencer a todos de que es mejor la democracia pues puede que vean sólo un corto plazo o no esperen a ver si el futuro compensa la miseria del presente.


ja: "dado que ciertos individuos tienen características similares, en lo que se refiere a esas características es bueno para ellos determinadas cosas por igual."

Quizá ésta sea una de las bases de la justicia o del deseo de justicia, junto con el resultado exitoso de las negociaciones pacíficas y sus mejores resultados al contraponerse a grupos autodestructivos.

En otro sitio discutimos que cada ser humano tiene una "teoría de la mente" que le ayuda a interpretar y prever el comportamiento de otros. Cualquier ladrón sabe por experiencia -o se lo han contado- que la víctima del robo se va a oponer y que si no él lleva un arma o una gran cachiporra puede que no vuelva ni con botín ni con cabeza. También sabe que determinadas actitudes aconsejan no amenazar a alguien muy enfadado o no esperar a su respuesta.

Pues bien, del mismo modo sabemos que determinadas cosas agradarán a otros como nos agradan a nosotros y se las propondemos como premio o parte de un intercambio. E incluso si hay quienes se niegan trataremos de imponerlas porque las creemos justas por ser equitativas.

Si el legislador o el juez tuviera que contar con el acuerdo de los delincuentes quizá la justicia no avanzaría mucho, pero incluso en esos casos -esto agradará mucho a Raus- el legislador sabe que si el ladrón se opone a la justicia conoce también que está siendo dañino para otros y que estos tratarán de oponerse. Por eso el legislador tratará de imponer la justicia sabiendo que el ladrón no insistirá de la misma manera que si se le quitara algo sin darle contrapartidas. El ladrón sabrá que no podrá robar, pero que estará protegido por la sociedad de que lo roben y de otras muchos males.

Sin embargo muchas cosas no están claras. ¿Preferiremos más libertad o más seguridad? ¿Un bien presente o un mal futuro? Aparte de que los fines no sea los mismos para dos personas diferentes, los de una y otra pueden no coincidir ni siquiera en su forma. Y los debates morales se enredan en esos ramajes sin que sea posible darles una solución sencilla.

Cuando tratamos de cosas tan claras como la vida o la muerte suele ser más sencillo decidir, pero muchos debates morales tratan de cosas menos radicales. ¿Debe la sociedad limitar el derecho de cada uno sobre su propia vida o debe negar la responsabilidad de la sociedad y su ayuda para el que sale perjudicado por sus propias decisiones, a las que la sociedad se oponía?

Anónimo dijo...

sobre etica.. pensar que existe el mal el bien objetivos, son sin lugar a dudas cuestiones que han llevado a diferentes caminos cais siempre consoladores pero equivocados..

Sursum corda! dijo...

Perdone que su comentario no haya salido antes, pero desde hace unos meses entra mucho spam en forma de comentarios y los tengo moderados.